EP. 14 — El Levantamiento de Ciales de 1898 y las Partidas “Sediciosas” — El Telégrafo Puerto Rico Podcast + Transcript

Salón Boricua
12 min readSep 2, 2022
EP. 14 — El Levantamiento de Ciales de 1898 y las Partidas “Sediciosas”

[Música de Intro: “Telegrama del Pasado” de Guti Talavera]

Mikeyla [M]: El Telégrafo de Salón Boricua. Un Podcast Cultural dedicado a compartir la Historia, el Arte y la Cultura Puertorriqueña.

Wilmer [W]: Mi nombre es Wilmer Jobeth.

M: Y mi nombre es Mikeyla Jerian.

W: Y juntos vamos a llevarte a través del tiempo.

M: Para que conozcas las historias que pocos saben.

W: Vamos a explorar un pasado de grandeza. El Telégrafo se trata de verdaderos patriotas…

M: De mujeres fuertes…

W: De los sucesos olvidados en los libros que nunca llegaron a nuestros niños. Si escuchas [o lees] esto, ya estás resistiendo. Si lo compartes, estás revolucionando. Ya lo dijo El Maestro, nuestra mejor arma es el conocimiento.

W y M: ¿Nuestro mayor proyecto? Nuestro aire, nuestro mar, nuestro cielo, nuestra Patria… Puerto Rico.

[Sonido de Código Morse/Telégrafo]

[Sonido de teclas en una maquinilla]

[Una cinta comienza a reproducirse]

El Levantamiento de Ciales de 1898 y las "Partidas Sediciosas"

W: Como hemos discutido anteriormente en el episodio dedicado a la Conspiración de Ciales, desde que ocurrió el Grito de Lares de 1868, hubo Cialeños que continuaron involucrándose en los esfuerzos por la libertad de Puerto Rico. Antes de comenzar, vamos a definir brevemente lo que son las Partidas Sediciosas (o Partidas Revolucionarias) en Puerto Rico, un tema estudiado a profundidad por el historiador Fernando Picó. Entre estas partidas se destacaban los tiznados, que se tiznaban la cara con carbón, hollín o humo negro para evitar ser reconocidos. Gran parte de los campesinos Boricuas se negaban dar testimonio en contra de los miembros de las partidas. Paradójicamente, las tropas estadounidenses, en ocasiones tuvieron que intervenir y defender a peninsulares en sus haciendas y comercios en contra del vandalismos de dichas partidas, las cuales llegaron a incurrir en actos de sabotaje y violencia armada incluso contra las fuerzas de ocupación.

La crisis económica que pasaba Puerto Rico a fines del siglo 19, nos dan una idea de las razones que probablemente motivaron a estos grupos rebeldes, frecuentemente considerados como bandidos, bandoleros, revoltosos y turbas por las autoridades coloniales. Estos grupos armados, consistían mayormente de jíbaros del campo, que retaban a las autoridades y realizaban ataques selectivos en haciendas y tiendas. Inicialmente de los españoles o peninsulares y eventualmente también atacaron propiedades de criollos Puertorriqueños. Habían Sociedades Secretas que promovían él boicot a tiendas de peninsulares españoles, como La Torre del Viejo, pero de eso hablamos en otro momento.

El Levantamiento de Ciales ocurrió el 13 de agosto de 1898 en el pueblo de Ciales, Puerto Rico. Este levantamiento, fue llevado a cabo por Partidas Revolucionarias (también llamadas Partidas Sediciosas), y constituye la segunda vez en nuestra historia, en que se declara la Independencia de Puerto Rico, siendo la primera durante el Grito de Lares de 1868. El día antes, en Washington se firmó un armisticio y protocolo preliminar, donde España renunciaba a su soberanía en Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Todas las acciones militares en Puerto Rico fueron suspendidas y la Guerra hispano-cubano-estadounidense llegó a su fin.

Para tener un breve contexto lo que estaba pasando en aquellos días… Hacía menos de un mes que los norteamericanos habían invadido a Puerto Rico por Guánica el 25 de julio de 1898. Fueron días de varias batallas y escaramuzas entre las fuerzas militares españolas y estadounidenses. Entre ellas: el 25–26 de julio, la Batalla de Yauco, el 1 de agosto La Escaramuza de Arroyo, el 5 de agosto la Batalla de Guayama, el 9 de agosto el Combate de Coamo, el 10 de agosto la Batalla de Hormigueros, el 12 de agosto la Batalla de Asomante y el 13 de agosto el Desastre de Guasio, en el pueblo de Las Marías.

Cabe mencionar, que ambos bandos tuvieron muchos contratiempos. Las tropas estadounidenses que llegaron a Puerto Rico, a pesar de estar bien equipadas, tuvieron que lidiar con el clima, los caminos montañosos y las enfermedades tropicales. En gran parte, las primeras tropas estadounidenses que llegaron a Puerto Rico eran de soldados jóvenes con poca experiencia acompañados de algunos veteranos. Por su parte, gran parte de las tropas españolas de Puerto Rico, en ese momento estaban peleando en Cuba… por lo que había una baja significativa de soldados en Puerto Rico. En términos generales, los Puertorriqueños en ese momento llevaban décadas de inconformidad con las políticas coloniales de España. En este contexto histórico, hubo boricuas que veían una posibilidad de romper para siempre con la relación colonial. Y es en este contexto, donde actuaban las Partidas Revolucionarias (o Sediciosas) que hablamos al principio. Tan pronto se enteraron de la invasión estadounidense, muchas Partidas se activan en el sur y comenzaron la guerra con el ejército español antes que lo hicieran los mismos estadounidenses. Momentáneamente las partidas lograron tomar dos ayuntamientos del ejército, en Sabana Grande y San Germán.

Y es que con el pasar del tiempo, aquella promesa de "Libertad y Democracia" que había hecho el Ejército Estadounidense el 28 de julio en el pueblo de Ponce, poco a poco se desvanecería con sus acciones. Entre ellas, la aprobación del Tratado de París y el traspaso de Puerto Rico a los Estados Unidos como un botín de guerra, pero de eso hablaremos en otro episodio.

En este episodio vamos a dedicarlo al Levantamiento de Ciales del 13 de agosto de 1898.

“En la mañana del 12 de agosto se reunió toda la tropa en Frontón. Nuevamente insisten los representantes de Utuado con su posición, de que para evitar un confrontamiento militar debía enviarse una comisión para pedir la rendición del pueblo a nombre del “Gobierno Americano”. Estos mensajeros de Utuado dicen representar al General Stone.

El alcalde de Ciales en aquel momento era Don Lorenzo Vélez Nieves, que formaba parte del Partido Autonomista y mantenía vínculos cercanos con los llamados separatistas de aquel entonces. En aquellos tiempos con tan solo hablar o tener ideas de más autonomía y poderes para Puerto Rico, eras considerado un separatista. Sucede que a partir de la Guerra de Independencia Cubana de 1895, el separatismo comienza a asociarse cada día más con la Guerra de Cuba. Y muchos Puertorriqueños fueron considerados mambíses, nombre que aludía directamente a los insurrectos Cubanos.

Los insurrectos de Ciales llegaron con una delegación fuertemente armada con fusiles, escopetas revólveres y machetes. Portando una bandera blanca en señal de paramento, la delegación se acercó a la entrada del pueblo. El alcalde de Ciales, fue avisado y pronto se acercó a dialogar con el grupo. Le pidieron la rendición del pueblo, más la entrega inmediata de las armas y del Cuartel Militar. El alcalde exigió que le presentaran documentos oficiales o legales de que España se había rendido ante las tropas estadounidenses. Como al momento no existía tal documentación, el alcalde decide no continuar el diálogo. Los delegados se retiraron, pero antes aseguraron que iban a buscar la documentación a Utuado. Regresaron hacia el Barrio Frontón, donde se reunieron con el Ejército Independentista allí establecido. Esa misma tarde tomaron por la fuerza, la hacienda de Don Estéban Ríos y se prepararon militarmente, integrando otros cien voluntarios en el camino. También tomaron la hacienda de Don Emilio Valle y de Vicente Souto, que colindaban juntas. El liderato preparó un mapa con las tácticas y estrategias a implementarse en este Levantamiento.

Las autoridades civiles y militares se enteraron de lo que había sucedido con el alcalde cialeño durante la mañana del 12 de agosto. La Guardia Civil huyó hacia Manatí en la madrugada, por entender que estaban en desventaja numérica. Igualmente las Fuerzas de Voluntarios huyeron del pueblo. Esta fue la razón, por la cual no hubo ninguna resistencia cuando los revolucionarios independentistas entraron al pueblo de Ciales.

A las 9:00 de la mañana del 13 de agosto de 1898, sobre 400 hombres toman la Plaza de Ciales. Fueron recibidos entre gritos de apoyo y aplausos. Para sorpresa de los revolucionarios, todas las armas que pretendían a tomar del Cuartel ya habían sido trasladadas a Manatí. Los pocos voluntarios, al ver la cantidad de sediciosos que amenazaban con invadir el pueblo, acordaron retirarse con las armas y municiones. Y se trasladaron al mencionado pueblo, para entregarlas a las autoridades militares. [La Correspondencia, 17 de agosto de 1898].

Los revolucionarios comenzaron a registrar las casas de los españoles en busca de armas, pero solo encontraron sables y espadas viejas. El alcalde Vélez Nieves, se negó por segunda ocasión a cooperar y se mantuvo firme: no iba a entregar el pueblo de Ciales. Los sublevados, rompieron las cerraduras de la alcaldía para ocuparla. Se escogió a Don Antonio Lugo, también conocido como Toño, para declarar la independencia. Lugo, a viva voz, lanzó el grito de libertad desde el balcón de la Alcaldía. La tradición oral le atribuye la declaración a viva voz de la República de Puerto Rico. Le acompañaba su hijo Ramón Lugo. Habían pasado 30 años desde el Grito de Lares de 1868. Y aquel 13 de agosto, desde las montañas de Ciales se declaró Independencia de Puerto Rico por segunda vez en nuestra historia.

Hombres y mujeres hicieron acto de presencia. La bandera de España fue arriada mientras el pueblo aplaudía ante el fin de la administración colonial. Inmediatamente iniciaron arrestos de funcionarios municipales y españoles incondicionales por negarse a cooperar. El alcalde Vélez Nieves, también fue encarcelado. El liderato repartió puestos de vigilancia, establecieron guardias y avanzadas alrededor del pueblo. Algunos revolucionarios portaban rifles que habían recibido por parte de las fuerzas Norteamericanas estacionadas en Utuado, a través de sus delegados.

Recordemos lo siguiente: desde el 12 de agosto la Partida aseguraba que venía "tomar el pueblo" a en nombre del Gobierno Estadounidense. Esta fue una estrategia que acordó el alto liderato, como una defensa necesaria para evitar sanciones o juicios en su contra. Aún se desconoce qué bandera, si alguna, se izó ese día, pero se declaró la Independencia de Puerto Rico. El Levantamiento de Ciales tenía un carácter libertador. No estaba tan organizado como las Juntas Revolucionarias del Grito de Lares, pero había conciencia del simbolismo que tendrían sus acciones en ese momento histórico. Al cabo de varias horas los Cialeños contaban con sobre 600 hombres, incluyendo una guerrilla de 25 Jíbaros, del Barrio Pozas, todos armados con machetes y hachas. También contaban con el apoyo de campesinos del pueblo de Villalba y de otra Partida que se había levantado en el barrio Coto Laurel en Ponce. La Partida Separatista logró tomar el pueblo de Ciales exitosamente durante toda la mañana.

“Una partida sediciosa ataca el pueblo de Ciales. En el Estado Mayor afirman que el jefe es Virgilio Ramos Casellas, y que le acompaña como segundo, Ramón Montes.” — lee una crónica sobre los eventos de Ciales.

Virgilio Ramos Casellas, también conocido como Llillo Ramos, era propietario de dos panaderías en Ciales y Manatí. Su padre también era un reconocido propietario de tierras. Su hermano, Juan Ramón Ramos Vélez, era un destacado abogado y había sido ex-alcalde de Manatí. Ramos Casellas, influenciado por la Guerra de Independencia de Cuba, se había integrado en los esfuerzos por la libertad de Puerto Rico. Ramón Montes González era familia de Juan Montes Nuñez, uno de los grandes hacendados del barrio Frontón; que también fue dirigente de la masonería clandestina y asociado a las Sociedades Secretas.

Bajo el mando del Teniente Ledesma, junto al Cuarto Batallón Patria del Ejército Español, varios miembros de la Guardia Civil y la Fuerza de Voluntarios, deciden retomar el pueblo de Ciales. A su llegada fueron sorprendidos por los disparos de las fuerzas revolucionarias que dominaban desde las alturas. Los españoles comenzaron a contestar con tiros ciegos, en ocasiones disparando hacia el interior de casas con personas dentro. Tuvieron que esconderse en el cementerio. La infantería española, aunque lo negaron al principio, se adjudicó una decena de fatalidades civiles, por ejemplo, la de una niña de diez meses llamada María Esperanza Pagán Resto, que recibió un disparo en la nuca. La una anciana, la de un enfermo que vivía en un pequeño rancho, entre otras fatalidades… Dentro del caos del momento también la Guardia Civil hirió a varios de sus propios militares.

Los insurrectos Cialeños mantuvieron su posición hasta que se quedaron sin balas para defenderse. Al final, solo les quedaban los machetes. Ventura Aponte, peleó hasta el final con su machete, pero la fuerza desigual de las armas pudo dominarle. Los revolucionarios, no tuvieron otra alternativa que irse por dos salidas hacia el sur que aún no habían sido ocupadas por los españoles. Muchos se refugiaron en la serranía cerca de la Cordillera, donde la tropa española persiguió y remató a algunos insurrectos. Otros líderes tuvieron la suerte de recibir alojamiento y protección.

Esa noche del 13 de agosto, comenzó una ola de represión por parte de la tropa española. Compontearon, torturaron, robaron y mataron a varios individuos. Fueron casa por casa, ordenando que se abrieran las puertas, de lo contrario las acribillaban. Castigaron al pueblo por haber simpatizado con los revolucionarios Cialeños. Un testigo aseguraba que habían fusilado a siete personas en la Plaza Pública. La versión oficial registra trece muertos. Al poco tiempo, comenzaron a operar los Embrisques de Frontón, con vigilantes que se establecieron a una distancia de 500 metros cada uno a lo largo de la montaña para avisar si venían tropas a reprimirles. Los rebeldes se escondieron también en Cialitos y Toro Negro.

Puerto de Ponce, agosto 13, 1898, 8.20 a.m.
Mayor general Brooke, Arroyo.

Por orden del Presidente, todas las operaciones militares contra el enemigo quedan suspendidas. Las negociaciones tocan a su fin; un Protocolo ha sido firmado por representantes de los dos países. Todos los comandantes procederán de acuerdo con esta orden. Por orden del general Miles.

El 14 de agosto, una familia que llegó de Ciales confirmó que por aquellos campos y los de Cialitos, andaba una partida sediciosa reinando con tal motivo gran inquietud en todo el vecindario. (La Correspondencia, 1898)

“Las partidas o grupos armados que sin la competente autorización se levanten en el distrito, serán disueltas con las armas por la fuerza pública y los que las formen serán juzgados en procedimiento sumarísimo y considerados como reos de los delitos de traición, rebelión, contra el derecho de gentes, devastación o saqueo, según los casos aplicándoles el Código de Justicia militar, cualquiera que sea su condición.” — decía un decreto del General Macías y Casado el 15 de agosto de 1898.

Ese mismo día, se reportó que habían 30 guardias civiles en el pueblo. Y que un oficial estadounidense se reunió con el teniente Eduardo Ledesma para suspender las hostilidades.

El 16 de agosto, en el Periódico La Correspondencia de Puerto Rico se publicó un artículo bajo el título: “Partidas Sediciosas”, en el que mencionaba que tanto las autoridades españoles como estadounidenses estaban dispuestos a reprimir todo intento de levantamiento. ¿Qué buscan?, ¿Qué persiguen?, ¿Bajo qué bandera luchan?, ¿Combaten por la independencia de Puerto Rico? se cuestionaba el autor, alegando que eran partidas aisladas que no tenían organización. Al mismo tiempo se reportaban otros actos sediciosos en los pueblos de Juana Díaz y San Germán.

Las Partidas Revolucionarias (o Sediciosas) continuaron peleando contra el ejército de los Estados Unidos, pero eventualmente fueron reprimidas por las tropas del General Davis y el General Henry. Ambos, el gobierno español y el régimen militar estadounidense tuvieron dificultad para combatirlas. Estas Partidas estuvieron activas hasta febrero de 1899.

“Hasta agosto del 1898 que se hace el último gesto en la población de Ciales, donde se resistió hasta el último momento con las armas en la mano a la invasión del ejército Norteamericano.” — Don Antonio Pacheco Padró

El 2 de septiembre, las fuerzas militares de Estados Unidos tomaron control oficialmente del pueblo de Ciales. No realizaron persecuciones ni arrestos por estos actos específicos. Aunque los militares reiteraban, que las llamadas "Partidas Sediciosas" no tenían ninguna autoridad para tomar ninguno de los ayuntamientos a su nombre.

Los sucesos ocurridos durante el Levantamiento de Ciales demuestran que hubo Puertorriqueños que tomaron las armas durante la Guerra. Quizás no hubo una organización militar como la hubo en Cuba, podemos atribuir muchas fallas y cosas que pudieron haberse hecho diferentes. Pero ese mito de que todos los Puertorriqueños fuimos pasivos, sumisos y que no luchamos por la libertad, seguirá siendo eso, un mito y lo seguiremos demostrando...

A continuación algunos nombres de los revolucionarios de Ciales:

De Frontón: Pedrito González, Los hermanos Nuñez, Ceferino Huertas, Elviro Pérez, Jin Pérez, Cirilo Rivera, Antonio Padró. De Hato Viejo: Juan Colón, Francisco Sánchez, Eusebio Colón, Antonio Lugo, Ramón Lugo, Francisco “Sico” Trinidad. Y los Héroes: Agustín Tirado Virella y Ventura Aponte, ambos ejecutados luego de la resistencia final.

Y una mención especial a Juan Montes Núñez y Ramón Montes González, abuelo y tío del patriota Juan Antonio Corretjer. Fueron líderes independentistas que participaron en los esfuerzos. Por eso, queremos dedicar este episodio a nuestro Poeta Nacional por mantener vivo nuestro legado.

Las fuentes y referencias utilizadas para este episodio fueron: el libro, Frontón y El Levantamiento de Ciales de Juan Manuel Delgado, el libro, El Levantamiento de Ciales de Juan Manuel Delgado, el libro, Crónica de la Guerra Hispanoamericana en Puerto Rico de Ángel Rivero, el libro, Un Siglo de Represión Política en Puerto Rico de Luis Nieves Falcón, el libro Al Filo del Poder de Fernando Picó. El Periódico, La Correspondencia de Puerto Rico. Ediciones del 14, 16, 17, 26 de agosto de 1898. El periódico, La Gaceta de Puerto Rico. 16 de agosto de 1898.

Un agradecimiento especial al Cialeño, Marcus Ortiz por compartirnos información clave para que este episodio fuera posible. Música a cargo de Guti Talavera. Si te gustó este y otros episodios de El Telégrafo recuerda darle 5 estrellas en tu plataforma favorita.

[Finaliza grabación y suena un breve telegrama]

[Cambio de cinta, se reproduce]

M: Gracias por escuchar El Telégrafo Puerto Rico, traído a ustedes por Salón Boricua. Recuerda seguirnos en todas nuestras redes sociales y visitar www.salonboricua.com. Suscríbete a nuestro Patreon y apóyanos para seguir gestionando nuestro Proyecto Cultural.

Fuentes: 1. Delgado, Juan Manuel. Frontón y El Levantamiento de Ciales. 1980. Sociedad Ciales Histórico. 2. Delgado, Juan Manuel. El Levantamiento de Ciales. 1980. Editorial Guasábara. 3. Rivero, Ángel. Crónica de la Guerra Hispanoamericana en Puerto Rico. 4. Nieves Falcón, Luis. Un Siglo de Represión Política en Puerto Rico. 5. Picó, Fernando. Al Filo del Poder. 6. La Correspondencia de Puerto Rico. 14, 16, 17, 26 de agosto de 1898. 7. La Gaceta de Puerto Rico. 16 de agosto de 1898. Gracias a Marcus Ortiz por compartir información clave para que este episodio fuera posible.

Podcast Grabado en: Agosto 2022

Transcripción: Agosto 2022

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